Pura vida es una frase habitual en Costa Rica y un mensaje increíblemente agradable de escuchar, como una descarga de energía positiva. Un saludo sin tintes hipócritas y expresión de deseos no sentidos adornados con palabras rimbombantes pero vacías. Directo, al grano y de corazón.
Pura vida por otro lado es lo que respira Costa Rica por los cuatro costados. Pero vida natural. Al contrario que en otros países cercanos que recientemente acabamos de visitar. Costa Rica mantiene un respeto y cuidado hacia sus recursos naturales conscientes de que son su mayor patrimonio. Habiéndolo sabido convertir en una gran fuente de ingresos y el motor de su economía, consiguiendo por ello un nivel de desarrollo bastante superior a sus vecinos centroamericanos. Este incremento en el poder adquisitivo se hace evidente en algo tan simple como poder irte de vacaciones. Semana Santa, preparar la maleta y salir unos días a la playa. Esto que vemos como algo habitual en España, por ejemplo ni se lo plantean la mayoría de ciudadanos hondureños o guatemaltecos, por poner un ejemplo. Pues bien, en Costa Rica las playas se ponen a reventar de ticos en busca de sol y relax por unos días.
Terminábamos la anterior entrada, todavía en Nicaragua, cerca de la frontera sin tener muy claro el destino asustados por la vorágine vacacional. El domingo por la mañana a las 5 salía el ferry que desde el Castillo y remontando río de San Juan, nos llevaría hasta San Carlos para, tras pasar por migración tomar un bote que nos acercaría a la frontera de Los Chiles. El ferry tardaba 3 horas.
Aunque nos hablaron de la posibilidad de tomar una lancha rápida que salía media hora después, desechamos la opción por más cara y por que, llegando a las 8 teníamos tiempo más que de sobra para salir hacia la frontera a las 10,30. Lamentablemente nuestro ferry resultó ser más lento que el caballo del malo, ya que no sólo dejamos de llegar a las 8, sino que a las 10,30 no habíamos tocado tierra. Desesperados por la lentitud y la multitud de paradas. Era como un bus urbano, pero no uno de los de allí donde las paradas aunque numerosas ya están prefijadas, uno de los de aquí que le dices al conductor déjame junto a ese árbol y allí te deja y 10 metros más adelante vuelve a parar para que se baje tu compañero de asiento.
Tras la cola pertinente en la oficina de migración, conseguimos el sello que nos daba derecho a partir por río Frío hacia Los Chiles. Allí después de un control de equipajes un tanto curioso, en el que abriendo un poco la cremallera de la mochila se daba por hecho que no introducías nada indebido en el país, nueva oficina de migración con nuevo sello (y cada sellito es una tasa que hay que apoquinar) para entrar en Costa Rica.
Ya a las 3 de la tarde estábamos en el bus que nos llevaba a San José, la capital y centro neurálgico del país desde donde salen los buses hacia los distintos destinos periférico y concretamente el nuestro el Parque Nacional de Tortuguero.
Llegamos a San José a las 8, de manera que buscamos un lugar donde dormir cercano a la estación de buses para intentar salir temprano al día siguiente. Así lo hicimos y la mañana siguiente y tras localizar la terminal de buses del Caribe tomamos el primero que iba para Cariari, primera escala.
A Tortuguero no llega ninguna carretera y la manera más habitual de llegar es en lancha, por el Río La Suerte. Para llegar hasta allí tienes que tomar el bus Cariari- Pavona y esperar a que una de las lanchas de las empresas que allí operan salgan.
Al llegar a Cariari ya nos comentaron que no teníamos lancha hasta el día siguiente y apareció un guía turístico para ofrecernos un hotel donde dormir advirtiéndonos de que había otros alojamientos más económicos pero no seguros y bla bla bla… Como a estas alturas ya estamos hartos de comprobar como esta gente que vive del turismo organizado se dedica a meter miedo a los turistas para que vayan, hagan y duerman donde ellos quieran, le dijimos que gracias y que ya nos buscábamos un sitio inseguro pero en el que no nos clavaran un puñal en la entrada según llegáramos.
Cariari no es un lugar en el que haya mucho que hacer así que después de conseguir la información referente a cómo llegar al parque nacional, precios y demás, cenamos y nos fuimos al sobre.
Siguiente día y tercero de madrugón y desplazamiento, esta vez por fin a uno de los lugares más deseados desde el inicio del viaje. El Parque Nacional de Tortuguero es considerado un mini-Amazonas por la gran cantidad de especies animales y vegetales pero su principal reclamo surge por ser el área de desove más importante del Caribe de las tortugas verde, baula y carey. Para los que no lo hayáis escuchado anteriormente estas tortugas marinas se encuentran entre las más grandes de su especie pudiendo alcanzar hasta los 2 metros. Pero de eso ya os contaremos más adelante.
Como el bus que hacía la mitad de nuestro trayecto hasta Tortuguero salía a las 6, madrugamos de nuevo. Ya nos habían comentado que existían tres empresas que hacían el recorrido en lancha una vez llegado a Pavona, de manera que, no compraramos los billetes hasta llegar allí y ver precios y horarios. Por supuesto ya estaba allí nuestro amigo el guía, que acompañaba a un grupo de turistas y rapidamente trató de convencernos de la conveniencia de comprarle el billete de la lancha en el mismo bus, cosa que nuevamente rechazamos a pesar de su insistencia en la posibilidad de quedarnos en tierra. Una vez llegado a Pavona, no nos informaron mal, tres lanchas salían y terminamos yendo en la del guía cansino porque costaban lo mismo y era la primera en salir (también fue la última en llegar: lenta, lenta.)
El recorrido una maravilla. Más que un medio para ir a Tortuguero este trayecto podía venderse como una excursión en sí misma. Lo que uno se imagina o ha visto en los documentales cuando le hablan de la jungla es lo que te vas encontrando a medida que vas acercándote al destino.
Conseguimos habitación asesorados por un tipo que conocimos el día anterior en Cariari y cuyas prestaciones quedaron confirmadas en nuestra Lonely Planet de manera que esta vez no dimos muchas vueltas para alojarnos. Llegamos y conocimos a las mascotas del hostal: un gato y una iguana. Sorprendentemente el dueño tenía que mantener al dulce minino a raya, ya que según nos contó atacaba a las iguanas y se las comía (fuimos testigos de un amago de ataque). De hecho la iguana estaba guardando luto por la reciente pérdida de su compañero.
El pueblo de Tortuguero se encuentra en una estrecha y alargada franja entre el río y el mar Caribe. Una puerta situada en la parte de atrás del jardín del hostel nos llevó directos a la playa. Nos sorprendieron sus enormes olas y la falta de bañistas lo cual atribuimos a las corrientes y la posible resaca. Posteriormente y por distintas fuentes nos contaron que un par de años atrás un niño fue atacado por un cocodrilo con fatales consecuencias, razón por la cual el baño en el mar ha pasado a ser práctica poco habitual en la población local. Fue algo puntual, ya que los ataques a humanos no son habituales, pero de momento la mayoría prefieren ver las olas desde la arena.
Recorrimos la playa y nos dimos un baño pudiendo comprobar, no la existencia de cocodrilos en la costa, sino que la corriente lo hacía tan peligroso como éstos últimos. Fuimos a visitar el museo de conservación de la tortuga, donde te explica además de las distintas especies marinas el ciclo de desove que se produce en las playas y el trabajo que llevan haciendo con las tortugas durante más de 40 años, concienciando a la población de la importancia de la conservación de la especie. También nos explicaron como aprovechando una misma estrategia que utilizaban los cazadores furtivos para matarlas y hacerse con sus huevos (algunos afirman tener resultados más efectivos que la viagra) ellos vigilan y cuentan el número de tortugas que acude a poner sus huevos cada noche. 50 años atrás existían rastreadores que se repartían las millas de playa, vigilando la llegada de tortugas. Cuando ponían sus huevos sólo tenían que voltearlas y ya eran presa fácil. Con ese sistema de rastreadores contabilizan la llegada de cada tortuga día a día así como la cantidad de nidos existente en la playa.
Teníamos intención de por la tarde hacer una excursión por los canales del parque para ver la fauna y flora del lugar en una pequeña barca de remos. Conocimos a un señor que vivía cerca de donde nos alojábamos y nos estuvo vendiendo la idea para ir esa tarde. Después de pasar por el museo y conocer que en las noches se podía hacer un paseo recorriendo la playa en busca de tortugas dudamos en qué opción sería más recomendable, ya que aunque poder ver una tortuga de dos metros saliendo del mar para poner sus huevos y vuelta era una ocasión única a pesar de que la temporada apenas se está iniciando. Al preguntar sobre posibilidades de encontrar una, nos dieron un 10% de que sucediera.
Acudimos a las 3 de la tarde al lugar donde Roberto tenía su barca. Le comentamos sobre la opción de ir también por la noche a ver las tortugas tratando de regatearle el precio al comprarle el pack. Nos habló de la enorme dificultad de verlas pero era nuestra única noche allí y nos agarramos a esa posibilidad por lo que cerramos precio por ambas excursiones.
El paseo por los canales fue tremendo. Además de mejorar nuestra tácnica de remo, fuimos instruidos sobre la diversidad animal que allí existe. Pudimos ver los tres tipos de monos: aullador (aquí lo llaman congo) mono araña y cara blanca. Aves acuáticas como el martín pescador y varios tipos de garzas, caimanes, tortugas de río…etc.
Dos horas recorriendo los distintos canales, algunos creados por la mano del hombre y riéndonos con las ocurrencias de Joshua, el hijo de Roberto, que nos acompañaba.
Como a las 6 de la tarde, cuando el sol se ocultaba regresamos. Tuvimos unas horas para cenar y conocer el pueblo antes de nuestra búsqueda de tortugas.
La hora habitual del desove se produce entre las 10 y las 12 de la noche, hora aprovechada por los guías para tratar de encontrar alguna con ayuda de los rastreadores. Antes de salir nos informaron una vez más de la escasa probabilidad de éxito por la época en la que nos encontrábamos. La tortuga que en mayor número acude a estas playas es la tortuga verde, pero su temporada de desove es a partir de julio. Se había comenzado a ver alguna tortuga baula, especie en peligro de extinción. De color oscuro y gran tamaño alcanzan los 2 metros de longitud y tienen la peculiaridad de que no posee caparazón duro, sino más bien una piel suave de cuero sin escamas y esto lo sabemos no porque nos lo contara el guía sino ¡¡PORQUE LA VIMOS!!
La luna llena fue nuestra gran aliada. Está prohibido encender cualquier tipo de luz en la playa, menos aún cámaras de fotos, más que unas linternas de color rojo que llevan los guías. Además estas linternas las utilizan para comunicarse con otros guías o rastreadores desde centenares de metros de distancia. Cuando al poco de empezar a caminar unos destellos rojos intermitentes se apreciaron varios metros delante de nosotros y el guía nos avisó de la posibilidad de que fuera una tortuga salimos todos corriendo como balas. Cuando llegamos no había más que un guía explicando a un grupo el código de señales que suelen utilizar. Falsa alarma.
Media hora después volvemos a ver los destellos rojos unos 300 metros hacia adelante. Esta vez el guía fue más cauto en sus predicciones y ante la mala cara de algunos de los compañeros de grupo tras la anterior carrera en vano, nos dijo que esperáramos allí mientras él se acercaba. Dos golpes de luz seguidos serían la señal esperada. Tras unos tres minutos de expectación que se hicieron más largos que el paseo y cuando empezábamos a convencernos de una nueva falsa alarma la señal apareció. Salimos corriendo, Sonia batiendo el récord de Asturias de 200 m. sobre arena de playa y después el resto para llegar al lugar donde el guía se encontraba. -Habéis tenido suerte- nos dijo. A unos 20 metros se podía ver cómo la tortuga levantaba arena a mas de 1 metro y medio de altura para repartir la arena y así camuflar su nido y sus propias huellas. Ya había terminado de poner los huevos y torpemente se movía en círculos terminando de esconder las pruebas de su presencia. Apenas pudimos verla unos 5 minutos, hasta que tras cumplir la misión que la naturaleza la tiene encomendada en tierra firme, vuelve a su medio ayudada por las olas y dejando a sus crías ante un incierto destino que nunca conocerá.
Y aquí se acaban nuestros lloros y lamentos por no ver esto y no haber podido encontrar lo otro en las excursiones, porque esta vez la suerte estuvo de nuestro lado, pudiendo vivir un momento seguramente inolvidable.
Tras el completo día en Tortuguero, tocaba desplazamiento hacia el sur. Nos levantamos a las 5 de la mañana con un aguacero tropical que nos hizo dudar de que la lancha saliera, cuando consultamos se extrañaban de nuestra pregunta: – El Caribe es así- Nos dijeron.
Puerto Viejo de Talamanca era el lugar elegido, recomendado por otros viajeros y considerado por nosotros el lugar menos malo para sufrir el auge de precios de Semana Santa. Recorrimos todos los hostales habidos y por haber encontrando lo más barato un cuarto con baño compartido por 30 dólares (bueno existía opción de hamaca en la playa pero no queríamos ponérselo tan fácil a los zancudos).
Puerto viejo es una pequeña ciudad con una atmósfera relajante y su combinación de culturas Latina, Afro- Caribe y Bribri indígena le da un toque distinto y atractivo para pasar unos días. Eso pensamos nosotros y 300.000 costarricenses más que huyeron de la ciudad. Las playas se llenaron de personas acampadas en sus proximidades, con sus barbacoas y sus neveras llenas de cerveza.
Algo curioso es que desde las 00:00 horas del Jueves Santo hasta las 23:59 del Viernes Santo la ley seca se instaura en todo el territorio nacional. Llevan a cabo un dispositivo bastante curioso en el que la policía va precintando las vitrinas de los bares y otros establecimientos sirven bebidas alcoholicas ya que la ley lo que prohibe es la venta ¿Qué supone esto? Evidentemente que la gente deje de beber, no. Se aprovisionan de alcohol el miércoles en los supermercados para los dos siguientes días. Pudiendo verse estampas tan cómicas como la policía vigilando que en los bares no se despache alcohol mientras al lado de ellos la gente está poniéndose hasta las trancas de cerveza, ron y otras bebidas similares.
Uno de los días que allí pasamos visitamos el cercano municipio de Cahuita.
Bastante más tranquilo, de bonitas playas y donde comienza el parque nacional que lleva el mismo nombre. Peculiar por la presencia de el perezoso. Un peculiar mamífero que trepa por los árboles a cámara lenta haciendo honor a su nombre. Un tranquilo paseo de 3 horas algunos tramos junto a las aguas claras del Caribe nos llevó a las salida en el extremo opuesto del parque.
Al día siguiente, recorrimos la costa en dirección opuesta atravesando las hermosas playas de Punta Uva. Típicas playas de aguas turquesas y palmeras aunque repletas de gente. Recorrimos los 12 kilómetros hasta Manzanillo donde pudimos hacer snorkel.
Aquí las olas lo dificultan y enturbian el agua pero la presencia de vida marina es evidente a sólo 10 metros de la orilla. También pudimos ver cómo la ley seca también estaba fuertemente implantada y la gente bebía delante de la policía casi con recochineo.
Tomamos el último bus que de nuevo nos llevó a Puerto Viejo. Esa noche las cosas estaban algo más tranquilas y todo volvió a la normalidad cuando el toque de queda llegó a su fin. Los policías retiraron sus precintos y la gente volvió a tomarse sus cervecitas sentados tranquilamente en los bares.
Dejamos el sábado de margen para evitar el exceso de tráfico por la vuelta de vacaciones unido al escaso número de buses y utilizamos ese día para hacer lo que vienen siendo en estos últimos meses nuestros quehaceres cotidianos: lavar la ropa y escribir en el blog. Incluso aprovechamos que ya no había overbooking en la cocina del hostel para cocinar.
Hoy domingo, terminamos la entrada desde Bocas del Toro (Panamá) con una noticia buena y otra mala.
La mala es que nos han robado la cámara. ¿Cómo? Ni lo sabemos. Manu la llevaba guardada en una riñonera que usa habitualmente y el jaleo al bajar de la lancha unido al exceso de confianza por los meses de viaje ha hecho que cuando Manu iba a echar mano para hacer la primera foto de Bocas directamente dijera – ¡Me han mangado la cámara!
La buena. Que anteayer subimos gran parte de las fotos de la última semana al blog. Sino esta entrada nos habría quedado desnuda. Así Manu no tiene que despotricar más de que si la cámara es una m…, si hace fotos borrosas…
Ya veremos como ilustramos las últimas entradas.
FELICIDADES A:
Esther: Feliz cumple con retraso. Manda besos a tu madre y tus hermanos. Pronto nos vemos.
BANDA SONORA: Clocks (Coldplay y Buenavista Social Club)
Tremenda versión. Fusión del mejor pop-rock anglosajón con ritmos latinos caribeños. Para que os marquéis un bailecito.























Hey Jesús. A ver cómo están las cosas que ahora que las cámaras se han ido a otro sitio es cuando hay que ver si los “esfuerzos” y las recaudaciones recibidas están yendo a donde tienen que ir o los haitianos han vuelto a ser invisibles.
Ánimo y a trabajar todo lo que se pueda allí y ya nos cuentas.
Un abrazo
Hey Kalero, ya viste que al final no hay cruce a Colombia. Thanks for la info, igual
Pues respecto a lo de las tortugas concretamente nos costó 12 dólares, imagino que en época de desove el precio se desorbita. así que imagino que habremos tenido doble suerte.
Un abrazo.
Hola tía, ya nos queda poquito, ya ves.
Un beso grande para todos y ya nos vemos pronto.
Hola Belén. En realidad no sabemos como se llamaba pero el nombre le pega. eh? Me imagino a mamá dando un grito al ver la foto.
Nos vemos en breve.
Besos para tí y para Iván
Por: snmn el 13/04/2010
a las 20:15
ja,ja,ja la iguana mila, igualita a mamá…con la cabeza bien tiesa!!!!
Por: belen el 11/04/2010
a las 10:40
Hola chicos, qué bien os lo estais pasando!!! Disfrudad, que seguimos viajando junto a vostros. Muchos besossss
Por: Poli el 07/04/2010
a las 10:42
Que bueno que vistéis la tortuga, eso es suerte, canallas!! porque encima es caro de cojones!
A seguir disfrutando por Bocas del Toro, buena envidia me dáis!
Un saludo!
Por: k_lero el 06/04/2010
a las 5:24
Hola chicos. Otra vez, estamos en el mismo lado del charco, ahora mismo en Santo Domingo camino de Puerto Principe. Joder, la verdad es que es curioso leer la visión de otra gente sobre lugares donde uno ha estado. Me gusta mucho leerlos y recordar cuando yo estuve allí, … y dicho sea de paso lo contáis muy bien. Un abrazo y ….. PURA VIDA.
Por: jesus el 05/04/2010
a las 20:40