Terminábamos la anterior entrada lamentando la pérdida de la cámara de fotos, eso nos complicaba las últimas entradas las cuales nos daba lástima que quedaran vacías de imágenes. Ante el revuelo que originó tal calamitosa situación expresado en los múltiples… (ah no, que me apuntan por aquí que no, que no hubo comentario alguno al respecto) bueno pues porque no queríamos dejar de tener material gráfico de nuestros últimos pasos por Centroamérica, una vez llegado a Bocas del Toro encontramos una sustituta que (¡¡SORPRESA!!) hará que tengamos fotos en las entradas que quedan.
El archipiélago de Bocas del Toro era un lugar desconocido para nosotros al inicio del viaje, pero tras hablar con varios panameños algunos de ellos artesanos que lo tienen como punto de encuentro y por cómo nos describieron el lugar terminó convirtiéndose en un “fijo” cuando llegáramos a Panamá.
Se habla de que Cristobal Colón pasó por estas islas aprovechando sus tranquilas aguas para hacer una parada y reparar sus naves (anda que paraba en cualquier sitio). Posteriormente, los piratas ingleses, encontraron en Bocas del Toro un punto estratégico y seguro y más tarde se convirtió en un dinámico centro comercial para mercadear con cacao y bananos. Los inmigrantes, principalmente procedentes de Jamaica, convirtieron a Bocas del Toro en una provincia donde se habla inglés de manera generalizada además de español. Su capital es la ciudad de Bocas del Toro que se encuentra en la Isla Colón, lugar que elegimos como centro de operaciones.
Por cierto, se nos olvidaba comentar la anécdota absurda de la jornada al cruzar la frontera panameña. La proximidad entre Puerto Viejo y Bocas hace Sixaola la mejor opción para cambiar de nación. Pues bien, una vez selladas nuestras credenciales y darnos literalmente pasaporte a Panamá, nos encontramos con que no es posible entrar en el país sin billete de salida. Había quién presentaba un billete de avión para salir por Panamá City pero la gran mayoría viajamos por carretera. ¿Cómo se soluciona esto? Antes de pasar por la oficina de migración debías acudir a las taquillas y comprar un billete de bus para abandonar el país por la misma frontera que estabas entrando: Sixaola- San José de Costa Rica. Un billete que nunca usarías evidentemente y que costaba 12 dólares (para lo que esto, una pasta). Una vez comprado, vas a la cola de migración y todo correcto para la entrada a Panamá. Corrupción de lo más descadada que es bastante común en las fronteras menos transitadas de Centroamérica.El día de llegada y tras el pequeño mosqueo inicial por el tema de la cámara, lo dejamos como jornada de reflexión y decidimos alquilar una bici para recorrer los alrededores de Isla Colón. Tras preguntar en un par de lugares acudimos a un pequeño negocio de artesanía y donde además de tener un cartel de “se alquilan bicis” una enorme bandera azulgrana flameaba en lo alto del tejado. Tras confesarle Sonia sus preferencias futbolísticas se nos presentó muy orgulloso como el presidente de la peña del F. C. Barcelona en Bocas. Tremenda la fiebre en toda Centroamérica, más que con el fútbol español, con el Madrid y el Barca.
Tras el paseo conocimos las playas más cercanas que luego vimos que no son las mejores. Nos situamos sobre el terreno y consultamos posibles planes para los siguientes días.
Al día siguiente y tras hacernos con una cámara que más o menos se ajustaba a lo que necesitábamos tomamos una lancha que en 10 minutos nos dejó en la isla de Bastimentos. Esta isla está en un estado mucho más natural, pocas edificaciones y bonitas playas.
Preguntamos como llegar a la más cercana, Playa Wizard y en unos 40 minutos allí estábamos. Si la anterior semana nos quejábamos de playas repletas en Puerto Viejo la resaca de la Semana Santa las dejaba prácticamente vacías. Recorrimos Playa Wizard y tras atravesar un estrecho sendero entre árboles, donde pudimos apreciar las pequeñas ranitas de distintos colores propias de la zona llegamos a la Playa de la Rana Roja, nuestro destino ese día. Además sin saberlo habíamos eludido la entrada de 3 dólares para acceder, cuando se hace en lancha.
Tras disfrutar de las playas de Bastimentos, volvimos a Bocas. Pudimos aprovechar que teníamos cocina para hacer la cena ya que el lugar no es de los más económicos y tras visitar algunos supermercados comprobamos que los chinos se han hecho con el negocio en la zona (posteriormente vimos que está extendido a otros lugares de Panamá) y tras un rato de tele que aquí teníamos… zzzzzzzZZZZzzzzZZZ.
Amanecimos temprano para ir a Bocas del Drago, en el lado opuesto de la Isla. Allí encontramos una de las playitas más curiosas que nos hemos conocido. Se llama la Playa de las Estrellas y la razón es evidente.
Cuesta creer que tantas estrellas puedan encontrarase justamente allí y a tan pocos metros de la orilla. Además la claridad de las aguas hace que sólo paseando puedas ver decenas de ellas y una vez entras en el agua el número es mayor. Aprovechamos las aguas claras y tranquilas que no encontramos el anterior día para sacar nuestras máscaras y tubos y “snorkelearnos” la zona.
Tomamos el bus de regreso a Bocas justo para ver a las 2 de la tarde el inicio del partido del Barca-Arsenal de Champions en el bar donde el presi de la peña nos había recomendado. Coincidimos con Robin, un chico alemán con el que habíamos estado anteriormente en Tortuguero y disfrutamos con el “abusón” de Messi. Qué tío. Por la tarde, lanchita y en 2 minutos estábamos en Carenero, isla mucho más pequeñita y con alojamientos de todo tipo, desde un camping a mini-palacetes con su muelle y su velero atracado enfrente. En hora y poco ya estaba recorrida entera.
Para el último día dejamos una excursión en lancha que te llevaba por distintos lugares, pudiendo ver delfines y hacer snorkeling en dos puntos de distintas islas. El día amaneció nublado y para nosotros iba a ser algo ajetreado. La idea era recoger las mochilas para salir del hostal a las 9 y dirigirnos a la oficina donde habíamos contratado el tour para que nos las guardaran. Regresaríamos de la excursión a las 4:30, tiempo justo para recoger la mochila y envueltos en sal ir al muelle y a las 5, lancha de nuevo para llegar a Almirante, ya en terreno continental, desde donde a las 7, un bus directo nos haría el trayecto nocturno de 10 horas hasta Panamá City.
Antes de todo este ajetreo pudimos “disfrutar” del paseo entre islas. El disfrute no fue completo porque el tiempo no acompañó e incluso nos llovió bastante en algunos ratos, lo que unido a la velocidad de la lancha hizo que nos quedáramos “pajaritos” del frío pero nos sirvió de ducha para no llevarnos la sal costera hasta la capital. Pudimos ver delfines en un lugar donde aseguran que permanecen todo el año por la enorme cantidad de peces que en la bahía se encuentran. Además contemplar corales de muy distintas formas y colores en el por algo denominado Cayo Coral.
Todo fue según lo previsto y nos salió bien la jugada, hasta llegar al bus y observar que nuestros billetes correspondían a la última fila cuyos asientos no eran reclinables lo que complicó la posibilidad de dormir con el aprisionamiento de piernas con el asiento de adelante. Eso Manu, porque Sonia coge el saco de dormir (volvemos a zona de aire acondicionado a tope y carámbanos en la nariz), se convierte en bicho bola y se acurruca consiguiendo dormir como si estuviera en la cama.
Llegada temprano a Panamá City y una señora nos hizo muy amablemente de guía informándonos de qué bus tomar y dejándonos muy claro en qué parada debíamos bajarnos. Nos pasamos, claro y nos tocó tomar otro de vuelta, lo que nos ayudó para espabilar y enterarnos bien de cómo funcionaban los urbanos lo que nos serviría de gran ayuda el resto del tiempo. Desayunamos y encontramos hostel en el casco antiguo. Aunque era temprano y todavía no habían dejado el cuarto que nos correspondía pudimos dejar las mochilas para ir a ver el canal.
Si al principio del viaje hablábamos de nuestra intención por dejarnos “descender por el embudo centromericano” sin duda el Canal de Panamá supone la desembocadura o el estrecho tubo final del mismo. Margen de tierra más estrecho en separar dos inmensas masas de agua como son el Oceáno Pacífico y el Atlántico.
Pequeña acotación porque según escribo esto se me viene a la cabeza una conversación con un guatemalteco en Flores hace ya unos meses, quién tras pedir su tercera o cuarta cerveza divagaba sobre la inexplicable denominación de estos dos océanos ya que el Océano Atlántico es muy pacífico mientras que el Pacífico no es pacífico y dándole mil vueltas a su razonamiento mientras Sonia y yo nos descojonábamos. Viendo las playas de uno y otro océano en los distintos países visitadoa nos hemos dado cuenta que razón le sobraba, además de alguna cervecilla.
Al hilo de lo que comentábamos nos dirigimos al Canal, el cual es uno de los mayores logros de la ingeniería moderna. Del Atlántico al Pacífico mide 80 kilómetros de largo. Posee dos puertos, uno en cada océano y uno de los mayores lagos artificiales del mundo, el Gatún. En sí lo que puedes ver no es algo espectacular (en mi opinión, claro) pero si te deja más o menos claro cómo es el funcionamiento del mismo mediante un sistema de llenado y vaciado de presas con un sistema de compuertas que van salvando las diferencias de nivel entre los distintos puntos del Canal.
Lo realmente impresionante es que la obra data de hace casi 100 años, en un terreno inhóspito, donde el clima no acompaña (36 grados el día que estuvimos) y las enfermedades causaron centenres de bajas al tratarse de excavación en plena selva. Respecto a la repercusión económica que ha tenido en la ciudad… El Canal es la gallina de los huevos de oros. Estados Unidos llevó a cabo la obra y tuvo su explotación durante años, concretamente hasta 1999 cediendo a Panamá el control sobre el mismo.
En la actualidad la ciudad de Panamá se está convirtiendo en un mini Manhattan, con centenares de rascacielos por toda la ciudad, repleto de restaurantes gringos de comida rápida y centros comerciales que abren 24 horas. Taxis amarillos junto a coches de alta gama recorriendo las enormes avenidas de la parte nueva de la ciudad. Si te colocaran allí sin darte más datos, sin duda no pensarías que estás en Centroamérica. Es muy llamativo el contraste desde la carretera principal que recorre la bahía. Vista al lado derecho o parte nueva, golpe de vista al lado izquierdo donde se encuentra el casco viejo.
En el hostal vimoas un cartel de desplazamientos al archipiélago de San Blas en la Comarca Kuna Yala. Pensábamos que la única posibilidad de acceder allí era en avioneta, de manera que no teníamos muy claro poder ir, pero el recepcionista del hostal nos habló de que cada día salían coches 4×4 que hacían el trayecto hasta la costa y desde allí en lancha hasta las islas. Para que nos cuadraran las fechas teníamos que salir al día siguiente, nos lo tramitó y al día siguiente a las 5 de la mañana pasaban a buscarnos. Al final entre unas cosas y otras nos acostamos tarde, eso unido al tute del día anterior y el sofocante calor de la capital hizo que cayeramos inconscientes a la cama. Cómo sería, que al día siguiente no escuchamos el despertador. De repente Sonia pega un salto de la cama: – ¡Nos hemos dormido! Las 5 y media-. Bajó corriendo a recepción y por suerte aún no habían llegado. Habíamos unificado equipajes para esos dos días en una sola mochila que llevaríamos, quedando la otra en el hostel y menos mal que lo hicimos el día anterior porque dos minutos después escuchamos el timbre… Vaya amanecer.
El trayecto de coche apenas duró 4 horas. Los coches eran una maravilla, eso nos llamó la atención. Íbamos 8 con el conductor y cuando te ibas adentrando por los caminos ibas entendiendo el porqué de esos coches tan bien preparados. Parecía una montaña rusa e incluso hubo que atravesar un río. Fue entonces cuando llegamos a la Comarca Kuna Yala. Esta región está habitada por los Kuna, una de las etnias indígenas con mayor poder de autonomía en Latinoamérica.
En 1925 se lleva a cabo la Revolución Kuna. Armados, atacaron a los policías en las islas de Tupile y Ukupseni, que eran acusados de suprimir las costumbres kunas y realizar abusos en varias comunidades. El Tratado de Paz posterior, estableció el compromiso del Gobierno de Panamá de proteger los usos y costumbres kunas. Ellos a su vez, aceptaban el desarrollo del sistema escolar oficial en las islas. La brigada policial sería expulsada del territorio indígena y todos los prisioneros liberados. Las negociaciones que pusieron fin al conflicto armado, constituyeron un primer paso para establecer el estatus de autonomía de los Kuna y recuperar la cultura que se estaba perdiendo. La sociedad Kuna es un matriarcado. Las mujeres heredan la propiedad y la riqueza. Además son la cabeza de familia. El vestido tradicional de las mujeres kunas es espectacular y consiste en tejidos o molas superpuestos y bordados y brazaletes y tobilleras de colores.
Llegamos hasta un río donde los coches nos dejaban y allí esperaban distintos jóvenes en varias lancha cada uno al cargo de una isla. Iban llamando cada uno a la isla que les habían asignado, concretamente nosotros fuimos a Senidup. El archipiélago consta de 365 islas y en no más de 40 hay asentadas comunidades. Es por ello que el turismo es una fuente importante de ingresos además de sus actividades tradicionales como la pesca y la agricultura.
Antes de llegar a Senidup, tuvimos la oportunidad de pasar por Cartí, una de las comunidades e incluso visitar entre otros lugares la escuela y hablar con un profesor. Nos comentaba como el plan de estudios estaba perfectamente adaptado al del resto del país con la única diferencia de la introducción de lengua kuna en algunas asignaturas, además del inglés y el español.
Según íbamos realizando el trayecto íbamos viendo, unas más cerca otras a lo lejos, algunas de las islas que nos rodeaban en todas direcciones. Como decían ellos conociendo una isla por día necesitarías un año entero allí. A medida que nos íbamos acercando a nuestro destino no dábamos crédito. Lás típicas islitas redondas sin más que arena blanca y cocoteros que uno piensa que sólo existen en fondo de pantalla de windows, son reales y están en Panamá. Nos decían al llegar que dar la vuelta a la isla lleva 4 minutos pero yo creo que sólo si te paras a tomar un café.
Enseguida nos reunieron para explicarnos un poco el funcionamiento durante esos días: distribución de las cabañas, las horas de comidas (avisaban haciendo sonar una caracola a modo de trompeta) y sobretodo que tuviéramos cuidado con los cocoteros. Ya habíamos escuchado que mueren más personas en zonas tropicales por un cocotazo en la cabeza que por picadura de serpiente. No sabemos si será verdad, pero el ruido que hacen estas frutas cuando caen desde 7 u 8 metros hace que te plantees el tumbarte a descansar bajo su sombra.
Tanto las cabañas como los baños y demás eran bastante básicas pero ideales para un entorno como ese. No había luz artificial más que cuatro bombillas repartidas por distintos lugares de la isla, que lucían un par de horas cuando anochecía alimentadas por una placa solar, por lo tanto cuando anochecía no había demasiado que hacer por lo que te ajustabas al horario del sol.
Desde allí fuimos a otras dos islas cercanas, Manu conoció alguna más porque cogía máscara y snorkel y se iba nadando mientras veía los peces. Las islas son muy similares unas a otras, tranquilidad poco que hacer y sorprendentemente las comidas muy buenas y sorprendentemente variadas. Definitivamente Sonia encontró su paraíso.
Tras dos días en la isla volvimos a la capital. Nos tocó de nuevo hacer encaje de bolillos para aprovechar el día sin tener que andar con las mochilas de un lado para otro. Tras el viaje de vuelta, nos dejaron en el hostal donde habíamos pasado noche dos días antes, en torno a las 10 de la mañana. Allí tenían guardada la mochila que no habíamos llevado a las islas. Teníamos pensado para ese día recorrer lugares de la ciudad que nos faltaban y ya por la noche tomar un bus nocturno para ir a nuestro siguiente destino.
En el hostal no nos pusieron impedimentos y nos pusimos a “patear”. Recorrimos los alrededores de el casco antiguo, que sólo habíamos visto de noche, con sus edificios coloniales, bonitas plazas y la catedral. Desde allí nos dijimos a Panamá Viejo, previo paso por un mercado de artesanía para ver lo mismo que nos ofrecían en las islas como manufacturas kunas pero mucho más barato.
Tras pasar centenares de edificios de mas de 70 plantas a lo largo de una avenida paralela a la costa pudimos ver los vestigios arquitectónicos de la primera ciudad colonial fundada por los españoles en la costa del Pacífico. Por el ritmo que llevan de edificación masiva y por su situación me atrevería a decir que este lugar tiene las horas contadas.
La tarde se iba y decidimos volver a por las mochilas al hostal y de ahí a la terminal de Albrook. Esta vez tuvimos más suerte con el bus y pudimos dormir hasta la segunda ciudad principal de Panamá: David. De allí solo conocimos la terminal ya que, nos bajamos del bus para tomar otro hasta el siguiente destino y última parada en este país: Boquete. Es un pueblito de montaña tranquilo y de temperatura agradable (fría para ellos). Ya había ganas de echarse encima una mantita para dormir por la noche.
Zona cafetalera y lugar de descanso para muchos panameños que encuentran aquí la tranquilidad que el ritmo de la ciudad les niega. Una Panamá diferente a la caribeña o capitalina conocida hasta ahora.
Aquí hemos tenido la oportunidad de integrnarnos en el Parque Nacional Barú y contemplar por fin un ave que nos era esquiva y tratábamos ver desde Guatemala. El quetzal. Ave sagrada para los mayas y en peligro de extinción, de color verde, larga cola y pecho rojo cuyas plumas son muy cotizadas.
Tuvimos mucha suerte porque en apenas 4 horas de marcha por el (con razón llamado) sendero de los quetzales pudimos contemplar 3. Ahora estamos en racha y los animales se nos descubren con facilidad.
Desde aquí volveremos a subir hacia Costa Rica ya que, como os dijimos el domingo próximo volamos desde San José. Esperamos escribir la última entrada desde alli, antes de tomar el vuelo.
FELICIDADES: Lidia ha sido mami! Bienvenido Víctor. Ya tenemos ganas de conocerte. Nos alegramos un montón de que todo haya ido bien. 4 kilos!! Tremendo. Disfrútalo y nos vemos prontito.
BANDA SONORA: Como abeja al panal (Juan Luis Guerra).
Estamos muy salseros últimamante. Esta es otra de las canciones que nos persigue desde Cuba. Empieza lenta y romántica… pero aguantar hasta el minuto y medio que cuando arranca empieza lo bueno ¡Imposible no seguir el ritmo aunque uno esté sentado! Una maravilla. Disfrútenla.

































Tardamos en contestar pero no se nos olvida. El ajetreo de la vuelta hace que hayamos tenido el blog un poco “aparcado”.
Pues si Amparo, sí nos trajimos la mochila llena de aventuras, experiencias, diversión y cariño recibido desde uno y otro lado del Atlántico. Tanto que casi nos toca pagar por exceso de peso en el aeropuerto.
Hola mami. Pues sí hay lugares que son realmente espectaculares y afortunadamente muy bien conservados. Si ha servido de paso para que descubrieramos entre todos nuevos destinos, culturas y tradiciones nos damos más que satisfechos con el blog.
Hola Jesús. Aunque por ahora toca parar y hacerse al ritmo del día a día, el gusanillo de viajar siempre está ahí pululando. La cabeza ya empieza a dar vueltas considerando nuevas posibilidades.Ya te contaremos.
Don Chico una inmensa alegría saber de ustedes y aunque sin mantener un contacto todo lo continuo que querríamos recuerden que les tenemos muy presentes. Hay más cosas que nos mantienen cercanos que una distancia expresada en kilómetros.
Gracias por vuestros mensajes, un beso grande y un abrazo para todos.
Por: snmn el 13/05/2010
a las 11:04
Hola a los dos. Veo que les ha ido muy bien. Cuanto me alegra verlos felices en esa aventura por todo suelo Centroamericano. Aqui en Aj Awinel ya estamos actualizando nuestra pagina web, gracias a la voluntaria francesa de apenas 21 años. Queremos sus comentarios. Que disfruten de lo ultimo de su precioso viaje. Los esperamos en Julio 2010 para el aniversario. Un abrazo a cada uno.
Don Chico
Por: juan francisco el 21/04/2010
a las 22:33
¡Pero que pasa parejina!!!!!!!!!!!!
¿Como va todo?
¡Vaya sorpresa que me diò ayer Pitxu,no me lo creìa! Estuvimos tomando un cafelino y me dìo el jarade de maple que alguien le dijo que tanto me gustaba…
¿Al final volveis a casa por la boda?
Ya me contareis…¡nos vemos en la sidrerìa!!!!!!!!
Un fuerte abrazo!
Por: Mikel Catalan el 20/04/2010
a las 13:25
Hola a los dos. Ya va finalizando el viaje (al menos en su primera etapa) y parece que fue ayer cuando nos comimos un kebap unos dias antes de vuestra salida.
La verdad es que os envidio, tampoco es que me pueda quejar, pero la vuestra es una manera muy distinta de viajar. Me habéis hecho descubrir nuevos destinos y redescrubir por vuestros ojos algunos que ya conocía. Seguro que repetiréis pronto, tal vez por Sudamérica, … o quien sabe si africa o asia. Un abrazo muy fuerte y seguro que nos vemos pronto …. no se donde, ni cuando jeje
Por: jesus el 14/04/2010
a las 17:40
¿pero que ha pasado con la camara? no lo entiendo,que teneis otra.
se dice que donde estara el paraiso,yo tambien creo que estais en el.
maravilloso
enhorabuena a la mama nueva de nuestro foro.
Se nos acaba este viaje unos leyendo y otros viajando pero de vuestra esperiencia creo que hemos aprendido un poco todos.
un besito para todos.
Por: MILA el 14/04/2010
a las 15:28
Casi me canso solo de leer el ajetreo que llevais.
¡Que islas más bonitas!parece el paraiso.
Muy curioso lo de los cocos.Nunca lo había oido.
Ya se os acaba,pero menuda mochila repleta de experiencias que os traereis.
Un saludo cariñoso.
Por: Amparo el 14/04/2010
a las 2:56