Cuando un viaje como este termina, uno se queda con una sensación extraña de desamparo. Como cuando tienes entre tus manos un grueso libro en el que te costó entrar, pero que finalmente te ha tenido día tras día absorbido y, tras pasar página te encuentras con que la siguiente está en blanco: se ha terminado. Sabes que hay más libros pero ninguno como el que acabas de terminar.
7 meses, decenas de miles de kilómetros recorridos, centenares de buses cogidos (nunca lo habríamos expresado así estando allí) y 7 países increíbles…
Todavía queda en la mente el regusto de cada uno de ellos y las personas que allí nos acompañaron.
- De Cuba y su gente. Haciendo cada día de la supervivencia un arte. Pero con ilusión, orgullo y esperanza.
- De la exquisita amabilidad mexicana. De su diversidad y contrastes. ¿El peligro? Que te quieras quedar allí.
- De Guatemala y su cultura maya. Defendiendo su identidad y sus raíces, pero desde una visión integradora. Mucho tendríamos que aprender de ellos en España…
- De una Honduras, tratando de ver la luz al final del túnel… “si Dios quiere”. Gente humilde, que no ignorante como sus dirigentes parecen creer.
- De Nicaragua, sus volcanes y ciudades coloniales. Una enorme bañera de agua dulce en el centro con islas que jamás fueron colonizadas.
- De la verde Costa Rica y su “Pura vida”. Mostrando que Centroamérica no tiene porqué ser miserable. Que los dólares no les haga olvidar su identidad…
- De Panamá y su buen rollo. Con porciones de paraíso bajo dominio Kuna y sus rascacielos más propios de Manhattan que del corazón Latinoamericano.
El viaje queda inconcluso. Pero tratando de ver el vaso medio lleno afirmaremos que Sudamérica queda en el “debe” para un próximo viaje. Cuando realmente algo se quiere consciente o inconscientemente se van colocando las piezas del puzzle para que terminen encajando (aunque a veces sea a la fuerza). Veremos el cuándo y el cómo…
Paradójicamente el destino parecía que se burlaba de nosotros cuando al sacar el billete desde San José de Costa Rica tuvimos que hacer escala en Bogotá (todo el mundo nos ha hablado maravillas de Colombia y le teníamos unas ganas…) El día anterior a la salida, al famoso volcán islandés de nombre impronunciable le dio por empezar a escupir cenizas y humo, por lo que muchos vuelos estaban siendo desviados a otros aeropuertos o directamente cancelados. El trayecto inicial San José- Bogotá no sufría modificaciones, pero no sabíamos si lo haría el enlace hasta Madrid, por lo que corríamos el “riesgo” de tener que quedarnos en Colombia. El de Madrid, era de los pocos aeropuertos europeos donde no había problemas de cancelaciones, así que llegamos en fecha y hora prevista.
En el haber queda el hecho de compartir con la familia la alegría en un día tan especial como es la boda de una hermana/ cuñada. Volver a ver reunidos a familiares, amigos y seres queridos de la infancia. Personas que quieres y que cada vez vas viendo mas “de cuando en cuando”.
¿Qué nos esperaba a la vuelta? Lo que cuando estábamos allí ya calificábamos como la cara B del viaje. El riesgo de habernos lanzado a la piscina, suponía tener que buscarnos la vida para volver a entrar en la espiral diaria. Volver a buscar casa y encontrar trabajo. Y todo esto… “en la España sumida en la mayor crisis de las últimas décadas”.
A la vuelta hemos encontrado algo de catastrofismo, bastante resignación y abundante desánimo por la situación (algo edulcorado por el gol de Iniesta). Viniendo de donde venimos te planteas qué pensaría mucha gente que hemos conocido de Cuba, Honduras o Guatemala. Posiblemente se sentirían muy ofendidos si les habláramos de nuestra grave crisis.
¿La razón? Cualquier persona que nos lea desde España tiene cubiertos él y toda su familia todos los gastos sanitarios, la educación de sus hijos hasta la universidad, recibe una pensión cuando se jubile y un subsidio si se quedara desempleado. Quizá nos han vendido demasiado bien la facilidad de adquirir una vivienda en propiedad (hipotecándonos de por vida), la posibilidad de tener un coche nuevo con todos los extras (a pagar en 10 años), una enorme pantalla de plasma en el salón (bueno, el plasma dónde quedó: LCD o LED o como sea) además de un teléfono móvil de última generación que hay que cambiar anualmente…etc. Eso ha hecho que la mayoría se haya subido al carro pensando que podemos tenerlo todo. Pero cuando falla el trabajo nos indignamos y echamos la culpa a terceros por la cantidad de deudas que se nos echan encima y no podemos asumir.
Parto de la base de que la clase dirigente no ayuda en nada, pero me cansa mucho la gente que no asume su parte de culpa ya que, en muchos casos en ese agujero se metieron ellos solitos mientras firmaban su sentencia (también llamada hipoteca).
Esta “crisis” servirá para ponernos en nuestro sitio, que se nos pase ese síndrome de nuevos ricos”que teníamos. Y sobre todo que nos demos cuenta de que nuestra felicidad no aumenta por gastarnos un pastizal en las rebajas, ver el fútbol en una pantalla más grande o porque se nos queden mirando desde la acera cuando pasamos con nuestro reluciente coche nuevo (y para el que sea así que se preocupe).
No sin dar muchas vueltas, conseguimos que nos alquilaran una casa a pesar de no poder acreditar de manera muy evidente nuestra solvencia. Sonia se reincorporó a su trabajo y Manu va haciéndose hueco de nuevo moviéndose por aquí y por allá. No podemos quejarnos, hemos tenido suerte a pesar de todo.
Hay tantas cosas que se arremolinan en la cabeza y cuesta poner en orden que creo que es el momento de dejar de escribir e ir cerrando esta última entrada desde casa, desde Oviedo y para el mundo. No sin antes agradeceros a todos los que nos habéis acompañado durante el viaje. Los que nos habéis hecho saber que estabais y los que habéis permanecido en el anonimato. Viajar sólo anteriormente me ayudó a darme cuenta de que las situaciones que vives y los lugares que conoces son la mitad de interesantes, emocionantes y bellos si no tienes con quién compartirlos. Por ello esta experiencia ”bloguera” (aunque nos ha dado trabajo y algún dolor de cabeza) ha servido para que el viaje sea más completo emocionante y divertido.
Echamos el cierre a este blog, no sin antes, hacer un repaso a lo que han sido 7 meses de viaje a través de imágenes con la banda sonora que ha puesto ritmo a nuestros pasos.






Hola Manu y Sonia!!
No se si llegareis a leer esto, pero si es así poneros en contacto conmigo porfavor, me gustaria recibir información sobre la asociación SINFIN!!
Por: Cristina el 07/10/2010
a las 4:40
bueno yo tambien quiero dedicar unas palabras a mis dos hijos, por que son los dos.
Me siento tan orgullosa, de tener un hijo que sabe mirar y hace la vida con cualquier cosa sin necesitar mucho tan maravillosa, sigue mirando como mirastes cuando pasastes por Oviedo a Sonia que esos ojos no los tenemos cualquiera.
Os quiero.
Como se nota que soy su mami.
Por: mila el 29/07/2010
a las 13:14
que manera más bonita de terminar o por lo menos de poner puntos suspensivos a esta aventura…. me ha encantado!!!
ha sido precioso compartir cada dia de vuestro viaje con vosotros al igual que ha sido precioso que vosotros estuvierais conmigo en mi dia.
Sólo os puedo decir que OS QUIERO MUCHÍSIMO !!!!
Por: belen el 29/07/2010
a las 10:50
Pufff como siempre he terminado de leer y se me han puesto lo pelos de punta…
mucho trabajo, mucho esfuerzo y sobre todo muchas ganas que quedan plasmadas con este cierre..
Gracias por compartir esta experiencia tan increible, y sobre todo porque no hay nada más enriquecedor que leer algo y que se te quede grabado o te haga pararte a pensar en ello..
El video no me canso de verlo y no deja de darme “envidia” de no haber estado allí ya que trasmite mucho y a mi personalmente me ha emocionado…
GRACIAS A VOSOTROS POR ESTE REGALO
Por: Susi el 19/07/2010
a las 16:03
Sonia y Manu: Estuvo fenomenal, pero no me parece que la cierren, a mi me parece que es el momento de iniciar el otro capitulo, esto debe ser el inicio de un nuevo episodio, estamos, Muchos saludos desde Guatemala.
Por: juan Francisco Yat Quinich el 18/07/2010
a las 23:00